Guitarras eléctricas construidas a mano, una a una, para músicos que escuchan lo que otros pasan por alto.
Cada cuerpo se golpea, se escucha y se descarta hasta encontrar el tono.
Maderas estacionadas, herrajes vintage, capacitores de papel y aceite.
Líneas de los años cincuenta reinterpretadas con sobriedad contemporánea.
Series cortas, numeradas y firmadas. Nunca dos guitarras idénticas.




Una offset de líneas serenas. Cuerpo de aliso del Paraná, mástil atornillado de maple con clavijero firmado. Tres pastillas single-coil bobinadas a mano: claridad cristalina en los agudos, cuerpo redondo en los graves.

El cuerpo se talla a partir de una sola pieza de aliso estacionado al menos cinco años. Antes del acabado, el luthier lo escucha a oído desnudo y descarta los que no resuenan.
Las pastillas se bobinan en el atelier sobre imanes Alnico II, con hilo esmaltado de calibre 42. El conjunto se entrega con cápsula sonora y certificado.
No fabricamos guitarras: las afinamos hasta que aparecen.
El taller ocupa una vieja imprenta del barrio de Chacarita. Allí, entre cortinas pesadas y una luz baja, nace cada instrumento. Trabajamos con maderas locales seleccionadas pieza por pieza y herrajes traídos de pequeños proveedores que aún hacen las cosas a mano.
No publicamos catálogos masivos ni vendemos en cadenas. Quien quiera una guitarra Pablo Oro escribe, espera y, cuando llega su turno, viene al taller a escucharla por primera vez.
Cada año entregamos cerca de cuarenta instrumentos. Esa cifra no crece, y no crecerá: es el número de piezas que podemos firmar mirando a los ojos al músico que se las lleva.



Los encargos a medida abren cada trimestre. Se reciben hasta seis pedidos por temporada. Cuéntenos sobre el instrumento que imagina y nos pondremos en contacto en menos de una semana.
Respuesta personal del luthier dentro de los 7 días hábiles.
Guitarras eléctricas construidas a mano en Buenos Aires desde 2018. Series cortas, numeradas y firmadas.